Tres experiencias Erasmus desde la visión de sus protagonistas- Proyecto 2024-1-ES01-KA121-VET-000213650
En esta entrada compartimos las experiencias de estudiantes que vivieron su formación en Italia y Malta: desde los nervios del primer vuelo y la adaptación en un entorno desconocido, hasta el aprendizaje en empresas locales y la inmersión en la vida local. Estos estudiantes son de diferentes familias profesionales y diferentes grados de FP. Nuestro programa Erasmus está al alcance de todos! Lee su experiencia para saber más...
Experiencia 1-Allan Alejandro Monasterio Vázquez (Ciclo Medio Instalaciones Eléctricas y Automáticas)
Desde el primer día, el trato por parte
de la empresa, el tutor y los compañeros fue excelente. Nos acogieron con mucha
cercanía, nos proporcionaron el equipo de protección necesario y se preocuparon
por nuestra adaptación, explicándonos tanto las tareas como aspectos de la vida
diaria en Malta.
Además de la formación práctica, esta
experiencia me permitió descubrir mucho sobre Malta: su historia única, su
mezcla cultural, su gente y su estilo de vida mediterráneo. Valoro mucho haber
podido vivir en una isla que, aunque pequeña, tiene un gran patrimonio y
paisajes impresionantes. La Valeta, Mdina, y los templos megalíticos son
lugares que me marcaron, y su costa ofrece calas y playas espectaculares donde
desconectar.
Algo que me sorprendió gratamente fue el
idioma. Aunque el maltés es la lengua oficial, el inglés está muy presente y se
utiliza en todos los ámbitos, lo que facilitó mucho la comunicación. También
destaco el transporte público, que si bien no es perfecto, permite moverse por
toda la isla por poco dinero.
El clima fue uno de los puntos más
agradables de la estancia. Al llegar en primavera, disfrutamos de temperaturas
suaves y muchos días soleados, algo que contribuyó a tener una experiencia muy
positiva. Sin embargo, en los meses de verano, el calor puede ser bastante
intenso, especialmente en julio.
Otra gran ventaja de Malta es su
localización estratégica en el Mediterráneo. Aunque es una isla, tiene buenas
conexiones aéreas con varios países europeos.
En conclusión, esta experiencia Erasmus
ha sido una etapa que me ha marcado de manera positiva y me ha ayudado a crecer
y salir de mi zona de comfort.
Experiencia 2- Rubén Custodio Gómez ( FP Básica Fabricación y Montaje)
Mi aventura comenzó muy temprano, a las 4:00 a.m., para viajar desde Pontevedra hasta el aeropuerto de Oporto. Allí me encontré con Moad, mi compañero de viaje. Tras el check-in y el control de seguridad, embarcamos rumbo a Roma. Desde allí fuimos en tren hasta Battipaglia, pasando por Nápoles y Salerno.
Al llegar, nos recibió la dueña de la casa y esa noche cenamos con los compañeros de piso, un buen momento para romper el hielo. Me adapté más rápido de lo que esperaba. La convivencia fue buena y poco a poco nos ajustamos a la rutina.
El ambiente de trabajo es excelente. Compañeros y tutores nos han tratado de forma increíble y nos facilitan todo lo necesario. El jefe de taller, Tony, nos explica detalladamente cada tarea y nos da consejos.
Lo más difícil es conocer gente fuera del trabajo. De momento solo saludamos a un par de chicos en una cafetería. La comunicación ha sido un reto, pero poco a poco entiendo más y voy perdiendo el miedo a hablar.
Hemos trabajado en estructuras de tejado y marcos de puertas y ventanas. Ahora montamos un tejado en obra. Gracias a esto mejoré mucho soldando con electrodo en ángulo.
Hemos visitado Salerno, aunque el mal tiempo no permitió mucho más. Cada día aprendo algo nuevo y siento que esta estancia en Italia deja una huella muy positiva en mi formación y forma de afrontar retos.
Experiencia 3- Moad Nichami Mahori (FP Básica Fabricación y Montaje)
Miércoles 9 de abril, eran las 3:40 de la madrugada cuando desperté con una mezcla de emoción, nervios y curiosidad. A las 9:15 despegaba mi vuelo desde Oporto con destino a Roma Fiumicino. Tras un control de seguridad interminable y un café tranquilo, embarqué rumbo a Italia. El vuelo fue puntual y al llegar a Roma tomé un tren hacia Battipaglia. El recorrido fue fascinante, con paisajes como el Vesubio y antiguas construcciones romanas. Allí me recibió una mujer local y conocí a mis compañeros de piso, con quienes compartí mi primera cena italiana.
En Belizzi inicié mi formación en una empresa de estructuras metálicas. Desde el inicio me sentí bien recibido y equipado. Con el tiempo gané confianza en montaje y soldadura, mejorando tanto en lo técnico como en mi forma de afrontar los retos laborales. Durante diez semanas no solo crecí profesionalmente, también me sumergí en la cultura italiana: su gastronomía, costumbres y valor por el trabajo artesanal. Aprendí a convivir con gente nueva, desenvolverme en otro idioma y fortalecer mi independencia.
La partida fue agridulce: tristeza por dejar atrás una etapa intensa, pero alegría por todo lo aprendido. Me fui agradecido y con la esperanza de volver algún día. Esta experiencia no fue solo formativa, sino transformadora: crecí como profesional y descubrí una nueva forma de ver el trabajo y la vida.
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